Tal como lo describo en el titulo, no debe constituirse en un régimen obligatorio para el niño, la estipulación de visitas que los padres acuerdan o que, Judicialmente se obliga.
Visitar a un hijo, porque no se vive con él, en modo independiente del motivo que lo origine, no puede ser una obligación irascible condicionada por llamados previos y estrategias de minutos y segundos para, por decirlo de algun modo, volcar en el/la "ex" la bronca que tenemos...que, convengamos, no tiene por qué padecer el niño.
Ir de visitas, es eso, algo voluntario y tiene claramente un destinatario: el niño. DEBE ser algo feliz.
Si los padres, dado que ya no pueden hallar modo alguno para pelearse, porque resolvieron lo económico, se divorciaron y repartieron los bienes y no existe más laso entre ellos que el niño, van a utilizar ello para agredirse, solo deben tener en cuenta que al que agreden es a su hijo.
Cada mamá o papá que visita, como cada mamá o papá que espera la visita del padre no conviviente, deben hacer un regalo a su hijo.
Ese momento es sagrado para él, porque es el vínculo primario de sus afectos quien lo visita. Es nada mas y nada menos que papá o mamá.
Es el rescate del menor dentro del caos, lo que le queda de lo que fue, y recordemos que esto ocurre porque los adultos responsables de él lo han provocado...léase, no tuvieron otro camino.
Si nuestra pretensión es dar el ejemplo a nuestros hijos sobre lo que implica el respeto, comencemos a respetarlo.
Pueden estructurarse acuerdos de visitas y homologarse judicialmente y sin embargo, no se cumplen, se alteran, se utilizan como medios de presión, etc. y todo esto por los adultos.
El niño, espera, con el corazón arrugado de dolor y sin embargo con esperanza, que sus papás reflexionen.
Ellos no quieren perder ni a uno ni a otro.
Entonces, en el momento de la visita, hagamos un buche con agua, contemos hasta mil, respiremos profundo pero ESE momento, lo respetamos, porque es de los niños y no de los adultos.
Luego, en el momento que consideremos oportuno, como gente adulta, manifestemos al el/la ex, lo que entendamos corresponde, pero hagámoslo fuera de los oidos de los niños.
Es una delicadeza para con ellos, y un gesto de amor.
Dra. Mirta Beatriz Páez
Abogada

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